LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO
En el año 63 a.C., el general romano Pompeyo conquistó Samaria y Judea, aprovechando las divisiones internas de los judíos. Como solían hacerlo en los territorios conquistados, aquí también los romanos instalaron un gobernante local pero sometido a sus intereses: se trató de Herodes que, fortalecido por el respaldo de los romanos, liquidó a sus enemigos internos para erigirse como rey de Judea en el 37 a.C. Esa estrategia daba buenos resultados: con frecuencia los gobernantes locales eran más crueles que los mismos romanos. Tal fue el caso de Herodes, famoso por su crueldad e inescrupulosidad. En el año 4 a.C., Herodes divide su reino entre tres de sus hijos. Pero este statu quo duró poco, porque en el 6 de nuestra era, el emperador Augusto convirtió Judea en una provincia romana gobernada por un procurador, porque Arquelao era más temible que su padre. Aunque los ocupantes permitieron la continuidad del Sanedrín, la autoridad religiosa de los judíos, las divisiones ...